En la industria moderna existen distintos tipos de procesos que requieren sensores de temperatura específicos según las necesidades. Por ejemplo, existen los termopares tipo K y los tipo J. Sin embargo, es necesario mencionar que no siempre se necesita el mismo tipo de sensor, por lo que resulta fundamental saber cuándo utilizar uno u otro. En JMI le enseñamos lo que debe saber sobre este tema.
Para elegir entre un termopar tipo K y uno tipo J debe evaluar la temperatura de su proceso y el entorno de trabajo. El tipo K, por ejemplo, es ideal para altas temperaturas y ambientes oxidativos, mientras que el tipo J, por otra parte, destaca en temperaturas medias y entornos reductores o de vacío.
Termopares tipo K: ¿cómo saber cuándo lo necesito?
Como mencionamos antes, los sensores de temperatura desempeñan un papel de crucial importancia en distintos sectores de la industria moderna. De hecho, es posible encontrar distintos tipos de sensores que se adaptan a las necesidades específicas de cada proceso. Desde el PT100 hasta los termopares tipo K y tipo J. Es importante elegir el adecuado para evitar errores durante el desarrollo de las tareas
Ahora bien, para elegir correctamente es importante tener en cuenta algunos factores de importancia que no pueden ser pasados por alto. En JMI le enseñamos los más relevantes, a continuación:
Rangos de temperatura y precisión de cada sensor
El aspecto más crítico al seleccionar un sensor industrial es el límite de temperatura que su proceso va a alcanzar. El termopar tipo K, compuesto de chromel y alumel, ofrece un rango operativo excepcionalmente amplio que va desde los -200 °C hasta los 1260 °C.
Por su parte, el termopar tipo J, fabricado con hierro y constantán, tiene un rango más limitado que abarca desde los 0 °C hasta los 750 °C. En este sentido, si su planta opera fundiciones, tratamientos térmicos severos o calderas de alta potencia, el tipo K es su opción natural.
En cambio, para aplicaciones de temperaturas moderadas como la industria del plástico, el tipo J es el estándar del mercado. Monitorear este factor evitará fallas prematuras y lecturas incorrectas que detengan su producción.
Compatibilidad con el entorno industrial
La composición química de los sensores determina drásticamente su vida útil según la atmósfera del lugar. El termopar tipo K es altamente resistente a la oxidación, por lo que rinde de forma óptima en ambientes con presencia de oxígeno. Sin embargo, debe evitar su uso en atmósferas reductoras ya que es propenso al fenómeno conocido podredumbre verde.
El termopar tipo J presenta un comportamiento radicalmente opuesto debido a su pierna de hierro puro. Este sensor es excelente para atmósferas reductoras o aplicaciones al vacío donde el oxígeno está ausente. Su gran desventaja es que se oxida con extrema facilidad en ambientes húmedos, ya que pierde precisión rápidamente si queda expuesto a la intemperie.
Costo, sensibilidad y disponibilidad en el mercado
En términos de sensibilidad, ambos termopares son bastante eficientes y ofrecen una respuesta rápida ante los cambios térmicos. El tipo J genera una señal de milivoltios ligeramente mayor por grado, lo que a veces otorga mayor estabilidad en sistemas de control antiguos. A pesar de esto, la electrónica moderna de los controladores actuales procesa ambas señales sin ninguna complicación.
Respecto a los costos, el tipo J suele ser un poco más económico debido al menor costo de sus materiales base. No obstante, el tipo K es el sensor más universal y utilizado en todo el mundo industrial. Encontrar repuestos, cables de extensión y conectores para el tipo K siempre le resultará una tarea sumamente sencilla y rápida.
Criterios finales para tomar su decisión
Para decidir correctamente analice primero si su temperatura máxima superará de forma continua los 600 °C en el día a día. Si la respuesta es afirmativa debe descartar el tipo J y estandarizar sus procesos con el tipo K. Si trabaja por debajo de ese límite y el ambiente es seco, el tipo J le ahorrará costos.
Recuerde que utilizar los cables para termopar adecuados para cada tipo es vital para no falsear los datos. Mezclar componentes de tipo K con tipo J provocará errores de medición graves en sus controladores instalados. Proteja siempre la inversión de su empresa eligiendo el blindaje y la vaina protectora que mejor se adapten a sus fluidos.
JMI y su disponibilidad en sensores de alta calidad
Ya sea que se hable de termopares tipo K o tipo J, es importante implementar el sensor adecuado según las necesidades específicas de cada proceso y contar con un fabricante confiable que brinde soluciones de calidad. JMI deja a su disposición sensores de alta gama que se adaptan a los requerimientos de su proyecto. Brindamos asesoría técnica, atención personalizada y entregas rápidas para asegurar la continuidad de sus operaciones.
Si desea saber más sobre nuestros productos o desea solicitar una cotización puede contactarnos a través del correo electrónico info@jmi.com.mx o mediante la línea telefónica (55) 3548 0322. Con gusto responderemos a la brevedad con la información que solicite para disipar cualquier tipo de duda relacionada.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si conecto un termopar tipo J en una configuración programada para tipo K?
Su controlador recibirá una señal errónea y mostrará una temperatura completamente falsa en la pantalla, a temperatura ambiente es muy similar, pero cuando se va elevando, la diferencia se hace más notoria.
¿Cuál de los dos termopares es más preciso en la industria?
Ambos sensores comparten la misma tolerancia estándar según las normas internacionales. La precisión real dependerá de que los mantenga operando dentro de sus rangos térmicos y atmósferas recomendadas.
¿Se puede usar un termopar tipo K en ambientes con agua o vapor?
Sí, puede utilizarlo en esas condiciones siempre y cuando el sensor cuente con una vaina o termopozo de acero inoxidable sellado. El tubo protector evitará que la humedad sature el aislamiento mineral interno y dañe los cables del termopar.
